
Elecciones 2008.
La Campana fue exhaustiva. No alcanzaban los postes de luz para colocar las retocadas fotos de los candidatos y sus partidos. Por donde se mirara, se veía la “la Señal del Líder” con su blanca sonrisa en un cartel berenjena. En formatos más pequeño y opacados por la opulencia de la reelección, los demás, afanaban por vender su imagen de cambio y de no amabilidad a la delincuencia.
Los canales televisivos del país, aun están calculando las ganancias obtenidas en esta campana presidencial. No importaba la hora, el día, o el canal, ahí estaban los candidatos con sus slogan pegajosos, sus ritmo de calle y sus propuestas utópicas. Los intelectuales, esos carentes de emociones, que sonríen sin ganas y que no pierden el glamour ni la compostura pase lo que pase, se movían ahora con el mambo violento de Omega y el genero exiliado de los Premios Casandra, el regueton.
El 16 de Mayo, se esperaba con ansias en el país. Mientras muchos fanáticos ya tenían llagas en los dedos de tanto comerse las unas, otros, con miedo a perder sus minas de oro, colocaban velitas a la virgen y hasta mentas por adelantado a los reyes magos; muchos cansados ya de la misma historia, los mismos cuentos, los gatos de trajes diferentes y las promesas gastadas, solo pedían a Dios que “esta vaina pasara” que si se queden que se queden o que el “pa fuera” llegara.
El día de las elecciones las filas comenzaban a formarse desde las seis de la mañana, aunque en muchos colegios por algunas fallas, el sufragio comenzó una hora más tarde. El aire pesaba, las paredes rayadas de muchos de los recintos electorales, semejaba la democracia dominicana, manchada, incoherente y fuera de sitio.
En las líneas, uno que otro votante, aprovechando el descuido de las autoridades, adulaba a su candidato.
_ Por fin ya se van estos jodios come solos_ decía una señora con los dientes en retiro, el pelo ya blanco de tantas lunas y las arrugas en su frente como dunas en el Sahara. _Eta gente no son de Dios- continuo_ Este hombre esta salao, salao y ya por fin se va.
_mire dona, e mejor tener ladrones harto, que ladrone con jambre_ respondió un hombre maduro, de piel labrada por el sol y los ojos desorbitado. Ninguno e bueno, pero estos por lo menos no van a robar tanto_ añadió.
Con cara de pocos amigos, y el poder que creen que tienen en prosopopeya, el guardia que estaba por los alrededores, mando descortésmente a callar a los parlanchines votantes.
El país, parecía el Viejo Oste al momento de un duelo, desierto, caliente y temeroso. Las afueras de la ciudad cobraron vida, con los emigrantes del pueblo. Llagada la noche, todas los televisores prendidos, las botellas de cervezas enfriando y las esperanza vestidas de su mejor traje, el pueblo esperaba el primer boletín. Las bocinas de los radios contenían el aliento, esperando el gran momento mientras los políticos compartían un vino en el olimpos.
El primer boletín, desato las lágrimas de muchos.
_ Se quedan, se quedan. Gemían los perdidos
_Cuatro anos mas y después hablamos!! Gritaban las banderas moradas en mano de sus dueños.
Los que nunca se definieron, ahora se unían a las fiestas, por que el que gana es el que goza.
En las bancas de apuestas algunos veían sus ahorros hundirse.
Las casas encuestadoras, recobraban su prestigio y los publicista, celebraban el triunfo que con sus avasalladora campana, habían ganado.
Esa noche, la señora de cabeza blanca y los dientes marchitos, apago su vela y se acosto perdida y pensando que no había luz y el pueblo celebrando los millones gastados en esta campana.
La Campana fue exhaustiva. No alcanzaban los postes de luz para colocar las retocadas fotos de los candidatos y sus partidos. Por donde se mirara, se veía la “la Señal del Líder” con su blanca sonrisa en un cartel berenjena. En formatos más pequeño y opacados por la opulencia de la reelección, los demás, afanaban por vender su imagen de cambio y de no amabilidad a la delincuencia.
Los canales televisivos del país, aun están calculando las ganancias obtenidas en esta campana presidencial. No importaba la hora, el día, o el canal, ahí estaban los candidatos con sus slogan pegajosos, sus ritmo de calle y sus propuestas utópicas. Los intelectuales, esos carentes de emociones, que sonríen sin ganas y que no pierden el glamour ni la compostura pase lo que pase, se movían ahora con el mambo violento de Omega y el genero exiliado de los Premios Casandra, el regueton.
El 16 de Mayo, se esperaba con ansias en el país. Mientras muchos fanáticos ya tenían llagas en los dedos de tanto comerse las unas, otros, con miedo a perder sus minas de oro, colocaban velitas a la virgen y hasta mentas por adelantado a los reyes magos; muchos cansados ya de la misma historia, los mismos cuentos, los gatos de trajes diferentes y las promesas gastadas, solo pedían a Dios que “esta vaina pasara” que si se queden que se queden o que el “pa fuera” llegara.
El día de las elecciones las filas comenzaban a formarse desde las seis de la mañana, aunque en muchos colegios por algunas fallas, el sufragio comenzó una hora más tarde. El aire pesaba, las paredes rayadas de muchos de los recintos electorales, semejaba la democracia dominicana, manchada, incoherente y fuera de sitio.
En las líneas, uno que otro votante, aprovechando el descuido de las autoridades, adulaba a su candidato.
_ Por fin ya se van estos jodios come solos_ decía una señora con los dientes en retiro, el pelo ya blanco de tantas lunas y las arrugas en su frente como dunas en el Sahara. _Eta gente no son de Dios- continuo_ Este hombre esta salao, salao y ya por fin se va.
_mire dona, e mejor tener ladrones harto, que ladrone con jambre_ respondió un hombre maduro, de piel labrada por el sol y los ojos desorbitado. Ninguno e bueno, pero estos por lo menos no van a robar tanto_ añadió.
Con cara de pocos amigos, y el poder que creen que tienen en prosopopeya, el guardia que estaba por los alrededores, mando descortésmente a callar a los parlanchines votantes.
El país, parecía el Viejo Oste al momento de un duelo, desierto, caliente y temeroso. Las afueras de la ciudad cobraron vida, con los emigrantes del pueblo. Llagada la noche, todas los televisores prendidos, las botellas de cervezas enfriando y las esperanza vestidas de su mejor traje, el pueblo esperaba el primer boletín. Las bocinas de los radios contenían el aliento, esperando el gran momento mientras los políticos compartían un vino en el olimpos.
El primer boletín, desato las lágrimas de muchos.
_ Se quedan, se quedan. Gemían los perdidos
_Cuatro anos mas y después hablamos!! Gritaban las banderas moradas en mano de sus dueños.
Los que nunca se definieron, ahora se unían a las fiestas, por que el que gana es el que goza.
En las bancas de apuestas algunos veían sus ahorros hundirse.
Las casas encuestadoras, recobraban su prestigio y los publicista, celebraban el triunfo que con sus avasalladora campana, habían ganado.
Esa noche, la señora de cabeza blanca y los dientes marchitos, apago su vela y se acosto perdida y pensando que no había luz y el pueblo celebrando los millones gastados en esta campana.

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