jueves, 14 de mayo de 2009

LO QUE EL FUEGO SILENCIO



El sol de la una quemaba el pavimento. Las sirenas de los bomberos aullaban como loba, pariendo miedo en todos los lugares donde sus quejidos llegaban. El cielo se divisaba negrusco, y el olor a carne quemada gritaba la presencia del elemento más déspota carcomiendo vida.

Los curiosos llenaban de ojos las calles, entorpeciendo el trabajo de los bomberos. Los familiares gritaban desconsolados y a lo lejos los alaridos desesperados de los cautivos erizaban la piel hasta del más mal nacido e insufrible ser humano.

Ruido, gritos, preguntas, suplicas… el caos se apodero de Higüey. A poco pies del santuario de la virgen de La Altagracia, el infierno se hacia presente con todas sus llamas.

Los encargados de la ley, esos nombrados policías, incapaces y sin sentido común, mantenían los cerrojos puesto. Los cadáveres eran irreconocibles… en el suelo solo se veía cenizas y bultos negros mal olientes.

Mientras una gran multitud gritaba en el lugar de los hechos, los teléfonos no dejaban de sonar, y en todo el país solo se hablaba del Incendio de la cárcel de Higuey.

_ ¿Cuantos muertos? ¿Cómo paso? ¿Dejaran salir a los sobrevivientes? _ indagaba la prensa nacional e internacional
_ No sabemos, por el momento no hay nada seguro, se limitaban a contestar las autoridades.
Bajo sol y bajo techo, los higueyanos elevaban unidos suplicas al cielo mientras el fuego de la Cárcel borraba los secretos y limpiaba la conciencia de muchos culpables libres.

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